lunes, 28 de diciembre de 2015

Primera descripción científica de un género de ballenas extintas.


Se ha presentado la primera descripción científica de un género de ballenas barbadas extintas anteriormente desconocido, incluyendo a por lo menos dos especies.

Este nuevo género, descubierto a raíz de fósiles de ballena que fueron encontrados en Nueva Zelanda, ha recibido el nombre de Tohoraata.

Las dos ballenas, descritas por Robert Boessenecker y Ewan Fordyce, de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, vivieron hace entre 27 y 25 millones de años. Sus restos fósiles se conservaron en una formación rocosa cerca de Duntroon, en el norte de Otago. En ese momento, el antiguo continente de Zealandia ya estaba sumergido bajo el agua, y las ballenas quedaron depositadas en una plataforma continental que estaba quizá a una profundidad de 50 a 100 metros.

El nuevo género que los fósiles representan pertenece a la familia Eomysticetidae, y es la primera vez que se consigue identificar a miembros de ella en el hemisferio sur.

sábado, 26 de diciembre de 2015

La ecología y evolución de los primeros mamíferos carnívoros.


Con anterioridad a la aparición de los mamíferos carnívoros de hoy en día (leones, tigres, lobos y otros), Norteamérica estaba dominada por un grupo ahora extinto de carnívoros, la familia Hyaenodontidae. Si bien los fósiles de esta familia pertenecientes al Eoceno temprano (hace entre 50 y 55 millones de años) han sido relativamente comunes en paleontología, la mayoría de estos son especímenes de dientes.

El hallazgo reciente de un esqueleto casi completo ha permitido al equipo de Shawn Zack, de la Universidad de Arizona en Estados Unidos, y Kenneth Rose, de la Universidad Johns Hopkins en el mismo país, realizar un estudio más detallado de la ecología y las relaciones evolutivas de esos carnívoros antiguos. El esqueleto del hienodóntido Galecyon se encontró en un área de Wyoming bien conocida por los fósiles de esta época.

El Galecyon tenía el tamaño aproximado de un pequeño zorro rojo, y el nuevo hallazgo ha permitido a los investigadores inferir sus capacidades locomotoras. La comparación del esqueleto con los de los carnívoros vivos indica que el Galecyon no trepaba a los árboles, como algunos de sus parientes contemporáneos, sino que se parecía más a los animales que habitualmente viven en el suelo, aunque no era capaz de correr a gran velocidad, como algunos de los hienodóntidos posteriores.

martes, 22 de diciembre de 2015

Hallan fósiles de un Camélido gigante en Miramar.

El Museo Municipal “Punta Hermengo” de la ciudad bonaerense de Miramar, dio a conocer el hallazgo y rescate de restos fósiles de un guanaco prehistórico extinto de gran tamaño, que vivió durante el Pleistoceno, hace 100 mil años.

El hallazgo fue realizado por la familia López de Mar del Plata, que regularmente visita la localidad de Centinela del Mar (cerca de Miramar) y protagonista de otros hallazgos anteriores. Luego de un paseo tuvieron curiosidad por unos huesos que se asomaban en el acantilado por lo que informaron al Museo de Miramar, que realizó la extracción de los mismos. Una vez en la institución citada se pudo establecer que se trataba de varias partes del esqueleto de un Hemiauchenia, un gran camélido, pariente de los actuales Guanacos pero más alto que el moderno camello africano, con unos dos metros y medio de alto, y un peso de casi una tonelada.  


Hace unos 100.000 años, los guanacos no estaban restringidos a la región andino-patagónica, sino que eran abundantes en las praderas bonaerenses. Los camélidos (guanacos, vicuñas y otros extinguidos como el hallado) son de origen norteamericano y llegaron a Sudamérica luego que se juntaran las dos Américas hace unos 2,5 millones de años. Hasta hace unos 8000 años, estos gigantes convivían con sus actuales parientes pero, se cree que la caza que les dieron los primeros seres humanos que llegaron a estas tierras, terminaron por extinguirlos. 

Además de los restos óseos, se ha podido observar marcas que corresponden a “rizolitos”, moldes de las raíces generadas por las bacterias y otros organismos del suelo que se acumularon en sus paredes, facilitando la preservación en el antiguo suelo arenoso de esa zona.

De esta manera y gracias al aporte de los aficionados, el Museo local acrecienta y conserva los restos de la antigua e interesante fauna prehistórica que habitó nuestras pampas hace miles de años.

El material se encuentra en proceso de laboratorio, señalo Daniel Boh, titular de la institución, siendo preparados para su posterior estudio, clasificación y exhibición por el técnico Mariano Magnussen Saffer, ya que son los primeros restos articulados y de un mismo individuo para el museo miramarense.


El publico se puede acercar a diario a conocer el Museo de Miramar, ubicado en el centro del Bosque Vivero “Florentino Ameghino”, donde podrá observar la exhibición paleontológica regional, constituida por restos fósiles de mamíferos gigantes y pequeños ya extintos, recuperados en esta región y que vivieron en los últimos 4 millones de años, además de restos de ballenas, lobos, elefantes y tortugas marinas, invertebrados, la presencia del hombre prehistórico y pueblos originarios, historia local entre otros. 

Para más información recomendamos visitar la página del Museo: www.museodemiramar.com.ar y en Facebook se puede encontrar como Museo Miramar.

domingo, 20 de diciembre de 2015

El Morrosaurus antarcticus, ayuda a reconstruir la fauna antártica.


Investigadores del CONICET reportaron el hallazgo de un dinosaurio y un reptil marino del continente más austral.

Hace 70 millones de años, en el período Cretácico, la Antártida no se parecía en nada a la gran masa de hielo que se conoce hoy en día. En aquel momento estaba parcialmente cubierta por mares poco profundos que no eran fríos como los actuales. Los continentes estaban mucho más cercanos entre sí y las aguas que cubrían el continente Antártico eran menos profundas y más cálidas, por lo que eran habitadas por invertebrados y reptiles como mosasaurios, plesiosaurios y tortugas.

Desde el año 1998 el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) y el Instituto Antártico Argentino (IAA) mantienen proyectos de cooperación para la búsqueda de restos fósiles de vertebrados en el noreste de la Península Antártica, más específicamente en las islas Vega y James Ross. En este contexto, recientemente realizaron expediciones que estuvieron a cargo de Juan M. Lirio, geólogo del IAA familiarizado con las rocas que afloran en la región, y de Marcelo Isasi, profesional principal del CONICET en el MACN. En esos viajes hallaron distintos restos fósiles que luego Fernando Novas, investigador principal del CONICET en el MACN describió junto a su equipo.

“El grupo de trabajo ha tenido la fortuna recorrer rocas del Período Cretácico, que es el último de los períodos en que se divide la Era Mesozoica, conocida como ‘la Edad de Oro de los Reptiles’ y descubrir restos fósiles de distintos grupos de vertebrados que habitaron el medio acuático -tortugas, mosasaurios y plesiosaurios- y el medio terrestre –dinosaurios y otros reptiles- y aves que sobrevolaban el continente y la superficie del mar, hace 70 a 80 millones de años atrás”, comenta Novas.

El paleontólogo explica que en año el 2000 encontraron restos de un cráneo de mosasaurio – reptil marino- y este hallazgo fue la punta del iceberg para el descubrimiento de toda una fauna de vertebrados propia de la región polar. Más recientemente hallaron los fósiles de una tortuga, un plesiosaurio -reptil marino- y de un dinosaurio que cubren un lapso de diez millones de años. “Toda esta fauna que estamos agregando y empezando a dar a conocer forma parte de esa fauna sureña, llamada Weddeliana. Los autores de estos hallazgos somos argentinos y por eso estamos orgullosos”, asegura.

Paleo, Revista Argentina de Divulgación Paleontológica. Numero 136.



01- Los chimpancés caminan en bipedestación de manera similar a los humanos.           
02- Unos huevos fosilizados de Mongolia y Argentina determinan la temperatura corporal de los dinosaurios.   
03- Los dinosaurios se extinguieron por el aumento de la gravedad de la Tierra.  
04- Así fue el primer lince ibérico de la Península.  
05- Descubren una nueva especie de tortuga con nariz de cerdo.   
06- Identifican los reptiles marinos que habitaron en España en el Triásico.          
07- El equinodermo más antiguo desvela sus trucos para comer.
08- La gran influencia de los carnívoros del Pleistoceno sobre la vegetación.       
09- La capacidad auditiva de los homínidos africanos ayuda a entender el origen del habla.      
10- Hallan dos cachorros de león cavernario momificados en Rusia.
11- Hallan restos de peces en el holoceno de Punta Hermerngo.    
12- La réplica del dinosaurio más grande del mundo ya se exhibe en Trelew.      
13- Los mamuts se extinguieron por no tener una dieta equilibrada.          
14- Hallan en México fósil de ámbar milpiés de Simojovel. 
15- Hallan gliptodonte de 10 mil años en Paysandú.
16- Pliobates cataloniae y la historia evolutiva de simios y monos.
17- El Tiranosaurio era caníbal.        
01- Dinosaurios gigantes de la Argentina.
02- Horacio Homero Camacho. Un paleontólogo de Invertebrados del pasado.
03- Los mamíferos del Pleistoceno más característicos del registro paleontológico.
04- Fósiles marinos en la cima del cerro Otto.
01- Restos de gliptodonte gigante hallados en Uruguay.
02- Los cristales y el origen de la vida.
03- La materia oscura pudo desatar la extinción de los dinosaurios.
01- A modo de Editorial.
02- Resúmenes o Abstract.
03- Lectores.
04- El fósil destacado. Ostrea patagonica
05- Turismo y Naturaleza. Parque Nacional Los Alerces.
06- PaleoHumor:
07- Libros recomendados.
08- Sitios Web Sugeridos.
09- Congresos/Reuniones/Simposios.
10- Museos para conocer.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Los Tigres Dientes de Sable custodian el ingreso al Museo Argentino de Ciencias Naturales.


En el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) se realizó la presentación de dos esqueletos de Tigres Dientes de Sable (Smilodon populator). Los fósiles fueron montados en el jardín adyacente a la puerta de Ángel Gallardo 490, donde quedarán exhibidos de forma permanente, y colocados de manera tal de recrear una situación de pelea entre ambos. El proyecto museológico estuvo a cargo de un equipo de científicos y técnicos dirigido por Fernando Novas, investigador principal del CONICET en el MACN y paleontólogo especialista en dinosaurios.

“Quisimos generar un exposición en la cual se pudiera tener a estos dos grandes depredadores prehistóricos de la pampa en la entrada del MACN y que al mismo tiempo se donara otro par de copias idénticas al museo Tuyú Mapu de la municipalidad de General Madariaga (provincia de Buenos Aires)”, cuenta Novas.

El evento de presentación buscó homenajear a Francisco Javier Muñiz, primer paleontólogo argentino y descubridor del Smilodon quien cumpliría el próximo 21 de diciembre 220 años. “Fue él quien en 1844 encontró en las cercanías de Luján el esqueleto original casi completo del Smilodon en el que se basan las copias que estamos armando ahora. German Burmaister – que fue director del MACN – y luego Florentino Ameghino fueron quienes montaron las primeras copias en yeso que estuvieron largo tiempo en exhibición”, relata el investigador.
El armado de los cuatro esqueletos estuvo a cargo de un equipo técnico dirigido por Marcelo Isasi, profesional adjunto del CONICET en el MACN, y también integrado por los hermanos Stoll, Ricardo y Germán. Por parte del Tuyú Mapu intervinieron Emilio Charnelli y Mauricio Romitti en el montaje de los especímenes. 

“Como van a estar todo el tiempo a la intemperie las dos copias para el MACN están hechas con resina poliéster, que es un material que tiene la capacidad de resistir las diferentes adversidades climáticas. El desafío que encaramos fue buscar una pose dinámica y al mismo tiempo firme para el exterior. Las que van al Tuyú Mapu van a permanecer resguardadas bajo techo y fueron confeccionadas con poliuretano expandido rígido, y requirieron otro tratamiento para su montaje”, explica Isasi. Fuente Conicet.

martes, 15 de diciembre de 2015

El Museo de Historia Natural de Londres devuelve un cráneo al Museo de Buenos Aires 100 años después.


Buenos Aires, 1907. El naturalista argentino y director del ahora Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN-CONICET), Florentino Ameghino, había recibido los fósiles de un cocodrilo marino del Jurásico – aproximadamente entre 190 y 145 millones de años atrás – encontrado en la zona cordillerana de Neuquén. 

Como no era un especialista en ese campo contactó a su colega Arthur Smith Woodward, del Museo de Historia Natural de Londres, para saber si estaba interesado en estudiarlos ya que era la primera vez que se encontraba un reptil de esas características en América del Sur y Smith Woodward ya había descrito material similar de cocodrilos provenientes del Hemisferio Norte.

El británico aceptó y Ameghino le envió los restos del reptil. Sin embargo la muerte primero de Ameghino y luego de Smith Woodward sumió los fósiles en el olvido hasta que, en 2010, la curadora de la colección de Fósiles Cocodrilomorfos y Pterosaurios del Museo de Historia Natural de Londres, Lorna Steel, comenzó a buscar sus registros históricos. “Intentaba determinar su origen porque quería saber si teníamos que registrarlos oficialmente en nuestra colección o no”, cuenta la curadora.

Después de encontrar y revisar las cartas originales entre Ameghino y Smith Woodward descubrió que las piezas habían sido prestadas mientras Ameghino era director del MACN y contactó entonces a Alejandro Kramarz, curador de la colección de Paleovertebrados del Museo para determinar qué se debía hacer.

“Son realmente unos fósiles trascendentes porque fueron los primeros de su tipo para todo el continente Sudamericano”, analiza Kramarz. Al momento de su hallazgo se sabía que este tipo de cocodrilos había habitado el Hemisferio Norte pero aún no había evidencias de su presencia en Sudamérica. Si el trabajo hubiera sido publicado por Smith Woodward, habría sido el primer hallazgo científicamente documentado para la región. “Recién en 1927 se publicó el primer registro de cocodrilos marinos fósiles en Sudamérica, y este tenía 20 años menos”, agrega el investigador.

A lo largo del siglo XX se hallaron otros restos de cocodrilos marinos en Neuquén, y recién en 1976 fueron descriptos formalmente como Cricosaurus araucanensis. “Cricosaurus proviene del griego crico (anillo) y saurus (reptil), en referencia al anillo esclerótico que soportaba el ojo de este animal; y araucanensis por la región araucana, en donde fue descubierto”, aclara Kramarz. Fuente Conicet.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Ontocetus oxymycterus, una rara ballena del Mioceno de California.


Unos investigadores han vuelto a analizar un fósil de cachalote de hace 15 millones de años, descubriendo que el espécimen, procedente de California y apodado la “ballena blanca”, pertenece a un nuevo género.

El equipo de Alexandra Boersma y Nicholas Pyenson, del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, reanalizó el grande pero incompleto fósil de Ontocetus oxymycterus, un espécimen de cachalote procedente de la Formación Monterrey del Mioceno medio en California, descrito originalmente en 1925 por Remington Kellogg. Kellogg colocó a esta especie en el género Ontocetus, que entonces se creía era un taxón con dientes; sin embargo, ahora se sabe que en este género las especies tienen colmillos como los de las morsas, en vez de dientes como otros cetáceos. Los autores del nuevo estudio asignaron esta especie al nuevo género Albicetus. Usaron el término “Albicetus”, o “ballena blanca” en homenaje al famoso leviatán de la ficción, Moby Dick, de Melville.

Los autores también analizaron el tamaño corporal de la ballena en comparación con los de otras especies en el árbol evolutivo de los cachalotes. Como se ha dicho, Kellogg situó originalmente esta especie en el género Ontocetus; sin embargo, las ballenas de tamaño corporal grande probablemente aparecieron en varias ocasiones en la evolución de los cachalotes, y la mayoría de estas grandes ballenas tenían asimismo grandes dientes superiores e inferiores. 

Los científicos sospechan que la presencia de grandes dientes en los cachalotes fósiles podría sugerir que se alimentaban de grandes presas, quizá mamíferos marinos como focas u otras ballenas más pequeñas, a diferencia de lo que hacen los cachalotes modernos, que se alimentan principalmente de calamares, usando raramente sus dientes para masticar.

Más info www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/megafauna/index.htm

jueves, 10 de diciembre de 2015

Fucaia buelli es la transición entre las ballenas antiguas y las modernas.


Ha sido descrita por investigadores de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda una nueva especie de ballena fósil que vivía en el Océano Pacífico del Norte hace 30 a 33 millones años.

La ballena, llamada Fucaia buelli por los investigadores, es de transición entre las antiguas ballenas dentadas y las ballenas con barbas de los mares modernos. Es una de las más antiguas ballenas barbadas que se han encontrado y, con una longitud de unos 2-2.5m, también una de las más pequeñas.

El fósil, que se recuperó de la Península Olímpica, Estado de Washington, EE.UU., se describe en un artículo recientemente publicado en la revista británica Royal Society Open Science.

El co-autor de artículo, Dr. Felix Marx, dice que a diferencia de sus parientes las ballenas barbadas de ahora, que usan barbas de peine para filtrar el krill del agua circundante, la Fucaia tenía dientes bien desarrollados que utilizó para cazar activamente y masticar a sus presas.

Los dientes complejos en la Fucaia y los distintivos patrones de desgaste, muestran que Fucaia probable masticaba su comida. Largas filas de dientes y estrechamente espaciados en la mandíbula dejan poco espacio para las barbas, pero hay algunos indicios de que Fucaia quizá tenía las encías agrandadas.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Museo Arqueológico y Paleontológico de Deán Funes.

En la ciudad de Deán Funes al norte de la Provincia de Córdoba,  desde el 10 de julio del año 1994, por iniciativa del entonces intendente Hugo Bellina funciona el Museo Arqueológico y Paleontológico.

Se encuentra en una casona semi rural de principios de siglo XX, donde se exponen fósiles encontrados en la zona. El museo muestra elementos de la presencia de la cultura Ayampitín y Sanavirones que habitaron la región que hoy denominamos Córdoba Norteña.

Colecciones particulares del Dr Lincoln Urquiza y con aportes del Instituto Antropológico de Córdoba se pueden ver en las vitrinas como puntas de flechas, proyectiles, cuchillos de piedra, conanas, morteros, collares, maderas fosalizadas e improntas vegetales en piedra, cerámica y restos de arqueología urbana. Pero el mayor atractivo son dos gliptodontes recuperados, un Panochtus Tuberculatus de 4 m de longitud y un Sclerocaliptus de 2,30 m de longitud.
En el año 1991 se encuentran restos de un ejemplar de gliptodonte cerca del lecho de un río seco en la cercanía de Chuña. El dr Lincoln Urquiza, destacado investigador e historiador apasionado por la paleontología, lleva a analizar los primeros restos al Museo Provincial y se determina que era un ejemplar de un Gliptodonte Panochtus tubercalatus.  Fue ardua la tarea de extracción de semejante espécimen de alrededor de 4m de largo y de 2 tonelada de peso sepultado en el medio del monte, que se llevó a cabo con la colaboración de aportes de la Municipalidad, la colaboración especial de la Directora de Cultura Nene Paredes y la tarea de los geólogos Silvana Urquiza y  el geólogo Carlos Console de la Universidad Nacional de Tucumán y un grupo de colaboradores.

Los gliptodontes habitaron en toda la República Argentina en el Pleistoceno, de la mega fauna de mamíferos, eran herbívoros, consumían entre 500 a 800 kg de vegetales, eran muy difícil ser atrapados por otros animales porque en señal de defensa se metían dentro de su coraza, pero con la llegada del hombre eran indefensos y eran cazados por sus flechas causa probable  de su extinción. Tenían una caparazón con forma de media cáscara de huevo formado por algunas plaquitas en formas hexagonales  y redondeadas, debajo de el se encerraba el cuerpo del animal con un robusto esqueleto.                                                                                                                                                                         
 En el año 1993 ya terminado el proceso de recuperación y mantenimiento, era inminente la necesidad de un lugar donde poder exponerlo, entonces se crea el Museo Arqueológico Paleontológico donde el Dr Lincoln es nombrado director y aporta su colección personal de piezas arqueológicas encontradas en la zona.
 
La primera casa del museo fue en el radio céntrico para luego trasladarse a la vieja casona del año 1920 de la familia Mizzau, donde funciona en la actualidad el museo. Dentro de un ambiente donde la naturaleza  y la imponente arboleda que cubre el predio te predispone a un viaje en el tiempo, que continúa cuando se pone los pies en esa antigua casa de particular arquitectura donde los vestigios del pasado, la historia del norte cordobés y el encuentro impactante de los restos fosilizados de este gigante expuesto en la sala principal de más de 70 mil años, más la historia de una civilización en las vitrinas del museo, restos de la cultura primitiva Ayapitín del aproximadamente 6000 años, que en un principio eran nómades,  se alimentaban de granos, frutos de estación y de la caza, que con el conocimiento de la agricultura y darse cuenta que podían sembrar y así producir su alimento se volvieron sedentarios, fueron los antiguos habitantes de esta región.   

Se calcula que antes de la llegada de los españoles a Sudamérica en estas zonas habitaban Sanavirones y un poco más para la zona de Ongamira habitaba los Comechingones que también podemos ver el legado de su paso por estas tierras. Por: Dante Taboada Cardoso (Periodista). Fuente: semanarioprimerdia.com.ar

sábado, 5 de diciembre de 2015

Paleo, Revista Argentina de Divulgación Paleontológica. Numero 135.



01- Observando el cerebro del mayor titanosaurio de España.     
02- Hallan un extraño mamífero extinto que succionaba la comida.         
03- Hulki, un cocodrilo musculoso entre los dinosaurios.
04- Un feto de un equino de 48 millones de años en Alemania.   
05- Las extinciones tienden a la estabilidad global.        
06- Encuentran el primer nido de Hadrosaurio en Mongolia.        
07- Libro sobre los hallazgos del Arroyo del Vizcaíno en Uruguay.
08- Un coral fósil que sobrevivió a la cuarta extinción masiva.      
09- Revelan de detalles de una madriguera del Plioceno de Miramar.       
10- El pelo no evolucionó gradualmente en los mamíferos.
11- Descubren nuevas pistas que explican la evolución que tuvo el cuello de la jirafa.       
12- Nuestra mandíbula es básicamente una agalla de pez.         
13- Descubren el fósil de una ballena de 4 millones de años en la cima de una montaña. 
14- Un pingüino antártico de 32 millones de años.          
15- Homo naledi ¿Qué sabemos de esta enigmática especie?    
16- Un Mamut hallado por un granjero.
17- Goodrichthys eskdalensis, un tiburón de 300 millones de años.                    
01- El desarrollo de la filosofía natural y la paleontología hasta el siglo XVII.
02- Los Notoungulados más conocidos del Plioceno de la Republica Argentina.
01- El registro más antiguo de Testudo hermanni de la Península Ibérica.
02- Inicia construcción de Museo de Ciencias del Cráter de Chicxulub.
03- Revelan que hubo vida en la Tierra más primitiva.
01- A modo de Editorial.
02- Resúmenes o Abstract.
03- Lectores.
04- El fósil destacado. Carodnia cabrerai.
05- Turismo y Naturaleza. El Parque Nacional Mburucuyá, Corrientes.
06- PaleoHumor:
07- Libros recomendados.
08- Sitios Web Sugeridos.
09- Congresos/Reuniones/Simposios.
10- Museos para conocer.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Xenokeryx amidale, y el origen de las jirafas.


Durante el Mioceno, un período comprendido entre hace 17 y 11 millones de años, vivieron en toda Eurasia (hay restos fósiles desde la Península Ibérica hasta China), unos enigmáticos ungulados con tres cuernos conocidos como Paleomerícidos, o 'rumiante antiguo' en griego, que físicamente eran una mezcla entre ciervos y jirafas

Un equipo de investigadores, principalmente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha estudiado este conjunto de fósiles y se ha publicado en la revista PLOS ONE. Israel Sánchez, colaborador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, afirma que este fósil sólo se conoce en este yacimiento de Cuenca. "Seguramente vivirían en más sitios, pero sólo se han encontrado aquí". Los resultados han permitido determinar que las jirafas actuales están emparentadas con los paleomerícidos. 

Sánchez destaca que ambos grupos de rumiantes tienen un ancestro común que no lo es de ningún otro rumiante. La línea evolutiva de estos dos grupos se separó hace unos 27 millones de años. "Xenokeryx nos ha proporcionado datos de gran importancia acerca del origen y la historia temprana de la línea evolutiva de una de las familias de rumiantes más extrañas de la actualidad: las jirafas", afirma. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Vasos sanguíneos en un dinosaurio del Cretácico.


Los científicos lo han averiguado al comparar los restos de unos péptidos que hoy se encuentran en avestruces y gallinas con los encontrados en unos huesos fosilizados de un hadrosaurio que medía unos 30 metros de largo
Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte han logrado confirmar que una serie de estructuras similares a vasos sanguíneos halladas en un hadrosaurio de hace 80 millones de años son exactamente lo que parecen, y no simple contaminación por material biológico ajeno al animal.

El hallazgo confirma que estructuras tan sumamente delicadas como son los vasos sanguíneos pueden conservarse durante millones de años, lo que hace posible estudiar, de primera mano, secuencias originales de proteínas e incluso células sanguíneas. Se trata, en pocas palabras, de una auténtica revolución en Paleontología. El estudio se acaba de publicar en la revista «Journal of Proteome Research».

En su artículo, los investigadores afirman que «estructuras similares a vasos sanguíneos han sido recuperados tras el proceso de desmineralización de múltiples fragmentos de huesos de dinosaurio, algunos con más de 80 millones de años». Sin embargo, esas estructuras podrían ser endógenas del propio fósil, es decir, pertenecer a él, o tener un origen exógeno y ser el resultado de la colonización de la red de vasos sanguíneos vacía por parte de otros organismos después de que se degradara el tejido original.