miércoles, 2 de noviembre de 2016

Canibalismo entre peces gigantes del genero Dunkleosteus.



Mucho antes de que apareciesen los enormes tiburones, como el tiburón blanco, mucho antes que vivieran incluso los reptiles marinos gigantes de la era de los dinosaurios, en un mundo donde la vida animal no había hecho más que empezar a salir de los mares, el más grande, más malo y más temible depredador vivo era un monstruo marino blindado llamado Dunkleosteus.

Hace alrededor de 360 millones de años el Dunkleosteus era uno de los más grandes - y uno de los últimos - de un grupo de peces llamados arthrodires. Estos peces tenían gruesas placas óseas que cubrían sus cráneos y, con una longitud total de hasta seis metros, el casco blindado de los fósiles más grandes de Dunkleosteus es ciertamente un pesadilla.

Una nueva investigación fósil presentada en la reunión de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados de este año muestra que, como adultos completamente desarrollados, estos depredadores superiores tenían mandíbulas lo suficientemente fuertes como para acabar con casi cualquier cosa en su hábitat - incluso uno con el otro.

El Dunkleosteus no tenía verdaderos dientes; en cambio, las placas óseas del cráneo se extendían en afilados "colmillos" delante de la boca. Estos colmillos se juntaban para rasparse y afilarse continuamente unos a otros cuando el pez abría y cerraba sus mandíbulas. "Casi se puede ver ahora en la pulida superficie de los colmillos", comentó Michael Ryan del Cleveland Museum of Natural History.