lunes, 30 de mayo de 2016

Mirabilis malleodectes, el marsupial que se alimentaba de caracoles durante el Mioceno.


Los restos fósiles de una familia hasta ahora desconocida de marsupiales australianos carnívoros que vivieron hace 15 millones de años han sido descubiertos en el yacimiento de Riversleigh, en el noroeste de Queensland (Australia). 

«El Mirabilis malleodectes era un mamífero extraño, tan extraño a su manera como lo puede ser un koala o un canguro», dice el autor principal del estudio, Mike Archer, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Para empezar, la criatura tenía un apetito insaciable de caracoles. Y su característica más llamativa era un enorme premolar extremadamente potente con forma de martillo que le habría servido para romper y luego aplastar las conchas más fuertes de los caracoles. 

Dientes aislados y denticiones parciales de este grupo inusual habían sido descubiertos en los últimos años en Riversleigh, donde el profesor Archer y sus colegas han excavado durante casi cuatro décadas. Pero nadie se percató de la diferente naturaleza de los marsupiales hasta que se encontró una parte bien conservada de la calavera de una cría en un depósito de 15 millones de años de edad, en el Mioceno Medio, en una cueva en Riversleigh.

jueves, 26 de mayo de 2016

Huellas fosilizadas de un gran tigre dientes de sable y otros animales en el Pleistoceno de Miramar.


El peculiar hallazgo fue realizado en la localidad balnearia de Miramar, Argentina por miembros del Museo local, quienes descubrieron un yacimiento con huellas prehistóricas de 100 mil años de antigüedad. Entre ellas, la de un gran tigre dientes de sable.

El hallazgo de un nuevo yacimiento paleoicnologico fue dado a conocer por el personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar, a unos 450 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, sobre la costa atlántica.

El yacimiento paleontológico rico en restos óseos de enormes criaturas prehistóricas que alguna vez habitaron la región pampeana, ahora sorprende al mundo científico al revelar un fabuloso yacimiento paleoicnologico, es decir, un yacimiento con huellas o pisadas de enormes y pequeños animales que habitaron esa zona durante el Pleistoceno tardío, hace unos 100 mil años antes del presente.

El sitio fue bautizado como “punta verde” y se encuentra ubicado dentro del sitio paleontológico mundialmente conocido como “Punta Hermengo”, estudiado desde principios del siglo XX por el mismo sabio Florentino Ameghino y explorado por numerosos científicos durante décadas, principalmente del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires y Museo de La Plata, como así también en las ultimas tres décadas por el Museo Municipal de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado.

El hallazgo fue presentado a la comunidad científica, técnicos y aficionados durante las XXX Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados en la ciudad de Buenos Aires, que reúne especialistas de todo el mundo, como Brasil, Uruguay, Suiza, Estados Unidos, Bolivia, Paraguay y China. Actualmente el estudio se encuentra en proceso de edición para una importante revista científica europea.
El descubrimiento consiste en el hallazgo de huellas fosilizadas (también conocidas como paleoicnitas) de al menos cuatro especies, aunque no se descartan algunas sorpresas mas, argumento Daniel Boh, coautor de la publicación y director del museo miramarense.

Entre ellas, encontramos huellas de Rheidae, un ave de gran tamaño y corredora, que llegaba a una altura de 1,50 metros. También se recuperaron icnitas de un enorme roedor Hidrochoeridae que podrían llegar hasta 1,30 metros de largo y pesar 65 kg.

También se registraron huellas con tres dedos, compatible con un Macraucheniidae. En estos mismos sedimentos hemos recuperado restos mandibulares de Macrauchenia patagonica, a cuya especie se le atribuye esta huella. Sus dimensiones eran semejantes al de los camellos actuales, pero los orificios nasales y una gran fosa elíptica señala la presencia de una trompa, algo más larga que la del tapir actual, señalo Mariano Magnussen, uno de los autores de la publicación.
El hallazgo mas novedoso corresponde a cuatro huellas pertenecientes a dos individuos de un tigre dientes de sable. Es la primera vez que se encuentran huellas fósiles de esta increíble criatura. El Smilodon superaba el peso y tamaño que el león actual; sin embargo, sus proporciones corporales diferían de las de cualquier félido moderno. Las extremidades posteriores del Smilodon populator eran más cortas y robustas, su cuello proporcionalmente más largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros.

Los autores llegaron a la conclusión de que se trata de las huellas de un Smilodon populator al cual bautizaron como “Smilodonichnium”, luego de la comparación con otras huellas de especies fósiles y vivientes de la familia Felidae, datos biométricos entre otras. La huella de la pata anterior tiene un ancho de de 19,2 cm y un largo de 18 cm, señalaron las fuentes.
Las observaciones geológicas para poder interpretar en que circunstancias un grupo de animales dejaron sus huellas y como estas se preservaron en ese ambiente, estuvo a cargo del Dr. Cristian Favier Dubois de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires. El investigador pudo determinar que las huellas de aves y mamíferos aquí recuperados fueron creadas en sedimentos que pertenecían a las orillas de un antiguo pantano o de áreas inundadas, de poca y pobre profundidad, alimentado por un arroyo.
Las huellas fueron descubiertasa en pleno sector turístico costero de Miramar, por lo cual motivo la recuperación de las mismas, debido a que corrían peligro por la depredación y la erosión. El material será debidamente registrado para cumplimentar la Ley 25.743 y la ordenanza municipal 248/88 que reglamentan el patrimonio paleontológico nacional y municipal.

Las mismas ya se encuentran en la sala de paleontología regional junto a restos fósiles de una treintena de especies recuperadas en la misma zona, mientras que el sitio web del museo brinda información, fotografías y videos adicionales en www.museodemiramar.com.ar

lunes, 23 de mayo de 2016

Spiclypeus shipporum una nueva especie de dinosaurio con cuernos y un escudo de púas.


Un descubrimiento casual de fósiles en Montana, Estados Unidos, hace una década ha llevado a identificar una nueva especie de dinosaurio con cuernos bautizada como 'Spiclypeus shipporum', según revela un estudio publicado este miércoles en la revista 'Plos One' por Jordan Mallon, del Museo de la Naturaleza Canadiense, junto a otros colegas.

El nuevo dinosaurio se ha podido reconstruir a partir de huesos que representan el cráneo, parte de las piernas, las caderas y la columna vertebral de un individuo conservado en una ladera limosa que una vez formó parte de una antigua llanura de inundación o aluvial.

 Aunque el fósil tiene ahora un nombre científico, se conoce más comúnmente por su apodo de 'Judith', a raíz de la formación geológica del río Judith donde fue encontrado. Lo que diferencia a 'Spiclypeus shipporum' de otros dinosaurios con cuernos es la orientación de las astas sobre los ojos, que sobresalían hacia los lados del cráneo, y una disposición única de picos óseos que salían del borde de la ornamenta, con algunos curvados hacia delante y otros proyectándose hacia el exterior, según informa Europa Press.

Paleo, Revista Argentina de Divulgación Paleontológica. Numero 143.



01- Un Gastornis en el Ártico hace 53 millones de años.
02- Tortotubus, uno de los primeros habitantes conocidos sobre tierra firme.       
03- Sirindhorna khoratensis, una nueva especie de dinosaurio en Tailandia.         
04- Los homínidos pudieron entrar en Europa hace 900.000 años por la Península Ibérica.           
05- Antiguo coral revela la cambiante duración de un año.          
06- Richard Fariña, desde 1997 trabaja en un hallazgo espectacular.      
07- Lo que no sabíamos sobre el dodo.
08- Una flor atrapada en ámbar desde hace 15 millones de años.
09- El ADN descarta a la familia Glyptodontidae y los reclasifica como familia Chlamyaphoridae.
10- Un yacimiento extraordinario del Jurásico en la provincia de Santa Cruz.
11- Hormigas en ámbar muestran conducta social hace 100 millones de años.    
12- Fósiles de Stegodon de más de un millón de años en Pakistán.        
13- El papel de la competencia en la diversificación de los cánidos de América del Norte.
14- Fósiles de Dilophosaurus con evidencias de ataque. 
15- La expedición que va tras el rastro de los últimos dinosaurios en la Patagonia chilena
16- Un fémur fósil revela el gran tamaño de un dinosaurio carnívoro.
17- Los trilobites eran cazadores insaciables.
01- John Ray y la clasificación de los seres vivientes.
02- Aves y Reptiles característicos del Pleistoceno.
01- El Museo de Historia Natural de Berlín rastrea el ecosistema del Spinosaurus.
02- Ni siquiera sabemos qué colores tenían los dinosaurios.
03- La Tierra pudo ser una gran 'bola de hielo' hace 3.500 millones de años.
01- A modo de Editorial.
02- Resúmenes o Abstract.
03- Lectores.
04- El fósil destacado. Caiman lutescens.
05- Turismo y Naturaleza. Reserva Natural Formosa.
06- PaleoHumor:
07- Libros recomendados.
08- Sitios Web Sugeridos.
09- Congresos/Reuniones/Simposios.
10- Museos para conocer.

sábado, 21 de mayo de 2016

Gracilisuchus stipanicicorum, el pequeño depredador del Triasico.



De esta especie se conocen varios ejemplares relativamente completos, caracterizados por presentar un tarso cocodriloide (de cocodrilo). Su tamaño era de pequeñas dimensiones, ya que media 70 centímetros de largo por 30 centímetros de largo. El cráneo de este pequeño reptil Arcosaurio es proporcionalmente bajo y alargado.

Su vista dorsal es triangular, con el extremo anterior muy angosto y la región posterior ancha. Las grandes orbitas tienen una amplia expresión dorsal, por lo que los ojos se proyectarían laterodorsal y anteriormente, tal vez con considerable superposición de campos visuales.

Su mandíbula es algo mas corta que la longitud del cráneo, llegando solo a la mitad del pre-maxilar. Poseía dos vértebras sacras, mientras que su larga cola poseía unas 45 vértebras de tamaño decreciente. La extremidad posterior del tarso es derivado en relación a tecodontes mas antiguos como Euparkeria, registrado en el triasico inferior de África.

En Gracilisuchus podemos observar a simple vista que el miembro anterior es 40% menor que las extremidades posteriores, lo cual es algo muy frecuente entre los los Ornitosuquidos.

Se trato de un pequeño depredador con ciertas habilidades, cuyo alimento estaría constituido principalmente de insectos y vertebrados pequeños. Para culminar, podemos decir que Gracilisuchus es un interesante ejemplo de la diversidad de Tecodontes que surgieron o se diferenciaron durante el triasico medio, como producto de una gran radiación adaptativa operada en este grupo de Arcosaurios, y que culminaria con la diferenciación de ambos ordenes de Dinosaurios (Saurisquia y Ornitisquios), de los cocodrilos y eventualmente de los Pterosaurios, que prosperaron a fines del triasico (?) y principios del Jurasico.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Descubren ave gigante de 50 millones de años en la Antártica.


Superaba cómodamente los seis metros de extensión con sus alas abiertas. Podía recorrer grandes distancias sobre los mares y cazaba peces durante vuelos rasantes. Sus restos fueron encontrados por paleontólogos argentinos cerca de la base Marambio.

Hubo una época de gigantes en el continente que ahora está cubierto de hielo, puesto que allí los pelagornítidos -así se llamaban estas aves que alcanzaron dimensiones descomunales y tenían un aspecto semejante a los actuales albatros- llegaron a convivir, también, con pingüinos que podían superar los dos metros de estatura.

El paleontólogo y actual director del Museo de Historia Natural de La Pampa Marcos Cenizo comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “la longitud del húmero de este ejemplar antártico es algo mayor que la del Pelagornis sandersi, que era el ave con mayor envergadura alar de la que se tuviera registro hasta el momento y que había sido dada a conocer el año pasado por investigadores norteamericanos”.

Este grupo de aves llegó a distribuirse por todo el mundo poco tiempo después de la extinción de los dinosaurios. “La forma de sus alas les permitía planear y atravesar grandes distancias sobre los océanos; además, tenían huesos muy livianos y tomaban altura aprovechando las corrientes de aire, casi como si fueran un barrilete”, explicó Cenizo, especialista en aves y uno de los autores del estudio publicado en la revista científica Journal of Paleontology.

Los restos de este espécimen gigantesco descansaron durante años en los anaqueles del Museo de La Plata (MLP). “En la campaña antártica del verano de 2014, se encontró el húmero de un pelagornítido y ello nos motivó a revisar todos los materiales acumulados de este grupo, entre los cuales se encontraba este ejemplar gigantesco”, aseveró Cenizo.

domingo, 15 de mayo de 2016

Primeros pobladores del continente americano llegaron hace mas 14.550 años.


Los primeros pobladores del continente americano llegaron al menos 14.550 años atrás, de manera que la de Clovis no sería la cultura indígena más antigua, según confirma el estudio de un sitio arqueológico de Florida (EE.UU.) y cuyos resultados publica hoy la revista Science Advances. 

Un grupo de investigadores halló herramientas de piedra y restos de mastodonte en el sitio prehistórico sumergido Page-Ladson, situado en el río Aucilla, cerca de Tallahassee (Florida), con una datación por radiocarbono de 14.550 años. 

Estas pruebas, junto a las encontradas en otros sitios arqueológicos como Monte Verde (Chile), confirman que la cultura Clovis no fue la primera en habitar el continente hace 13.200 años. 

El consenso sobre Clovis como primera cultura indígena de América comenzó a cuestionarse en las dos últimas décadas del siglo XX con el hallazgo de pruebas de la existencia de poblaciones más antiguas. 

miércoles, 11 de mayo de 2016

Archeogeryon fuegianus, un crustáceo del Oligoceno y Mioceno.


Se trata una especie de cangrejo marino muy abundante en el registro fosilífero, aunque generalmente solo se hallan pequeños fragmentos, y rara vez formas completas. Estos vivían en los antiguos mares que se hallaban sobre los actuales sedimentos de Patagonia. 

Poseen un cuerpo similar a las especies vivientes, formado por reducción del abdomen y el ensanchamiento y aumento de tamaño de la parte anterior (delantera) del cuerpo. El abdomen sirve como bolsa de cría para los huevos, que en el hembra es mas notorio por su tamaño. El cuerpo está más o menos cubierto por un caparazón quitinoso, con una cubierta cerúlea.

El cuerpo segmentado del cangrejo tiene varios pares de apéndices, de los cuales cinco suelen servir para la locomoción y dos hacen las veces de antenas sensoriales. Las patas delanteras estaban equipadas con pinzas que le servían para alimentarse, defenderse y realizar exhibiciones rituales de apareamiento. Los cangrejos son capaces de tolerar cambios en su medio ambiente, los que les permite prosperar en hábitats muy hostiles, por ello se lo considera junto a los artrópodos como formas exitosas y primitivas. 

Sus hábitos alimentarios son variados. Algunos fósiles de Archeogeryon fueron hallados muy completos recientemente en los afloramientos geológicos del Oligoceno de Península de Valdes en la Provincia de Chubut, como así también en sedimentos de Caleta Olivia en la Provincia de Santa Cruz.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

domingo, 8 de mayo de 2016

Llanosuchus tamaensis, un nuevo cocodrilo herbívoro en Cretácico de Argentina.


Unos científicos hallaron en Argentina una nueva especie extinta de cocodrilo. Este animal vivió hace 80 millones de años, era pequeño y no comía carne. En lo que constituye una notoria diferencia con los cocodrilos actuales, el Llanosuchus tamaensis, o cocodrilo de los llanos, en referencia a las planicies semiáridas del noroeste de Argentina, tenía hábitos omnívoros y herbívoros.

Esto es lo que muestra el formato de sus dientes fosilizados. La descripción del ejemplar, publicada en Cretaceous Research, fue un trabajo encabezado por el paleontólogo Lucas Fiorelli, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, junto a otros investigadores.

El estudio de la sedimentología de los depósitos en dónde se halló el fósil, para la definición del ambiente en que vivió el cocodrilo, estuvo a cargo del geólogo Giorgio Basilici, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (Unicamp), en Brasil, en el marco de una investigación que contó con el apoyo de la FAPESP.

Los cocodrilos, los yacarés y los gaviales constituyen el retrato descolorido de un pasado glorioso. Si bien los cocodrilianos se encuentran actualmente confinados a las orillas de los ríos y pantanos de todo el mundo (existe una sola especie marina en Australia), no siempre fue así. En los períodos Jurásico y Cretácico, y durante casi 100 millones de años, el superorden de los cocodrilomorfos convivió y compitió por alimentos en tierra con los dinosaurios, y en los mares con los mosasaurios y los pliosaurios.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

jueves, 5 de mayo de 2016

Pampaterium, la gran bestia de las pampas.


En la actualidad los armadillos se encuentran representados por mamíferos de pequeño tamaño como los peludos y las mulitas, y su representante viviente mas grande, el tatu carreta.

Durante la era Cuaternario vivió una mulita gigante llamada Pampatherium, cuyo nombre significa "bestia de la pampa". Es probable que su peso fuese de unos 225 kilogramos y superaba los 2,5 metros de longitud. Poseía un caparazón con bandas móviles, lo que le permitía realizar movimientos rápidos y variados, facilitando la excavación de largas galerías donde pasaría la mayor parte de su tiempo. Los registros mas antiguos de un Pampatheriidae provienen de la región pampeana para el Plio-Pleistoceno es relativamente pobre, aunque son algo mas frecuentes en el Mio-Plioceno de Mesopotamia por el genero Kraglievichia y de la región Sudandina por el genero Vassalia.

Suponemos que su alimentación era variada, desde gusanos, huevos, vegetales y no desperdiciaría la carroña, demostrado por sus raros dientes. De hecho, la existencia en sus molariformes de una cresta axial de dentina compacta indicaría que los Pampaterios se alimentarían mayormente de vegetales duros, o altamente abrasivos, como las gramíneas. Pampatherium typum se extiende, en la Argentina, durante todo el Ensenadense y Lujanense.

Geográficamente, en la Argentina, se lo ha exhumado en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Formosa. Fuera de la Argentina, sus restos han sido exhumados en la República Oriental del Uruguay y en Bolivia, en las localidades del Tarija y Papua, y en Brasil. En términos generales se lo ha asociado, al igual que los Glyptodontidae, a ambientes abiertos y pastizales.

Imagen adjunta: Placas de la coraza de Pampatherium de la colección del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Ilustración de Jorge Blanco en el libro Bestiario Fósil,

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

lunes, 2 de mayo de 2016

Pteronura, un lobito de río del Pleistoceno.


Es un género de mamífero carnívoro de la familia Mustelidae. Pteronura tenía 1,50 metros y pesaba 45 kilómetros. Era una nutria gigante, que demuestra una variedad de adaptaciones adecuadas para un estilo de vida anfibio. Sus representantes del Pleistoceno al igual que el género viviente preferían los ríos y arroyos de agua dulce, los cuales normalmente se desbordaban durante la temporada de lluvias.

Se alimentaba principalmente de pescado, en particular bagres; también puedo comer cangrejos.  Se cree que el género extinto Satherium es el ancestro de la nutria gigante moderna. Este emigró a Sudamérica durante el Plioceno o a principios del Pleistoceno. La nutria gigante actualmente habita en América del Sur, donde también se distribuyen 3 de las 4 especies que integran el género Lontra.

En 2005, de acuerdo a estudios de secuenciación de ADN en mustélidos, se ubicó la divergencia de la nutria gigante un poco más tarde, entre hace 5 y 11 millones de años. Bajo esta nueva evidencia el árbol filogenético coloca al género Lontra como el primero en separarse y Pteronura como el segundo; sin embargo, los rangos de divergencia se superponen.

Cráneo y mandíbula de Pteronura sp en el Museo Paleontológico de Diamante, Entre Ríos.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm