domingo, 21 de agosto de 2016

Científicos rusos descubren nueva especie de dinosaurio.


Un equipo de investigación compuesto por paleontólogos de la Universidad Estatal de Tomsk, de la Universidad Estatal de San Petersburgo y del Instituto de Zoología de la Academia de Ciencias de Rusia ha identificado un nuevo taxón en la familia de los Titanosaurus —dinosaurios herbívoros de cuatro patas.
 
El estudio de los restos de este gigante animal, encontrados en el año 2008 en la región de Kémerovo, reveló que los fósiles tienen características estructurales distintas de las de todos los demás miembros de este grupo de dinosaurios.

Se estima que estos animales habitaron el territorio de Siberia hace cerca de 100 millones de años y tenían unos 20 metros de largo y pesaban alrededor de 50 toneladas. La mayor diferencia del nuevo dinosaurio con otros similares son sus características estructurales: un animal con semejante estructura ósea aún no ha sido encontrado en ningún otro país del mundo.

Actualmente, los paleontólogos rusos están trabajando en montar los fragmentos encontrados para formar el dinosaurio completo y también están escribiendo la descripción científica de los hallazgos. Posteriormente, el dinosaurio ruso, aún no nombrado, recibirá un nombre en latín.

Más info www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/megafauna/index.htm

Enorme huella de dinosaurio carnívoro hallada en Bolivia.

Una huella de 1,2 metros del Terópodo Abelisaurio, estampada sobre la piedra, acaba de ser encontrada en el sur de Bolivia, indicando la ruta de los dinosaurios a través de Latinoamérica 80 millones de años atrás.

"Lo que se ha encontrado, el Terópodo Abelisaurio, corresponde a un dinosaurio carnívoro, bípedo, característico del Cretácico Superior de hace unos 80 millones de años. Debió haber tenido una altura de unos 15 metros, era grande", ha señalado a diversos medios el paleontólogo Omar Medina.

El investigador ha destacado que el hallazgo constituye un récord mundial, en tanto que se trata del dinosaurio carnívoro del periodo Cretácico de mayor tamaño entre sus semejantes, que apenas alcanzaban los nueve metros de altura.

El municipio de Sucre, en Bolivia, está considerado la 'meca' de los dinosaurios en Sudamérica, puesto que cuenta con más de 10.000 huellas de estos animales. Esta gigantesca huella contribuirá a "determinar la ruta migratoria" de los dinosaurios por el hemisferio sur y "conocer la megafauna de la zona", ha comentado Medina.

Curiosamente, el fabuloso hallazgo ha tenido lugar por pura casualidad, durante la campaña de exploración para diseñar una nueva ruta turística, que había sido encargada por el Ayuntamiento de Sucre. En las foto, el paleontólogo argentino Sebastián Apesteguia.


Feliz dia del Niño.

http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/pequenos.htm


viernes, 19 de agosto de 2016

Norte y Sudamérica se unieron hace 2,8 millones de años.



Investigadores de 23 instituciones de distintas partes del mundo evidenciaron que ambos bloques continentales se conectaron hace 2,8 millones de años. Así, derriban aquellas hipótesis que le daban una mayor antigüedad a la unión de América de Norte y América del Sur.

A partir de ese momento en que emergió el istmo de Panamá, no solo se unieron ambas Américas, sino que también quedaron separados el océano Pacifico y el océano Atlántico, lo cual fue observado por el equipo de geólogos, ecólogos, paleontólogos y geoquímicos que participaron de este estudio internacional.

Hace 2,8 millones de años, se empezaron a diferenciar los microorganismos ubicados a ambos lados del istmo de Panamá, en tanto que quedó establecido un puente para los animales terrestres. De esta manera, llegaron a Sudamérica los tigres dientes de sable, los osos y los caballos, entre otras especies.

El investigador del Museo de la Plata y del CONICET Alberto Luis Cione comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “incluso los camélidos como el guanaco y la llama, que son el símbolos de la fauna sudamericana, son de origen norteamericano”. Y agregó: “Antes de que emergiera el istmo de Panamá, Sudamérica era una isla continente y la fauna que predominaba estaba compuesta por perezosos, armadillos, osos hormigueros y marsupiales, por ejemplo”.

En tanto, el paleontólogo Leopoldo Soibelzon comentó que “la fauna terrestre es una de las evidencias de que se produjo esta unión entre Norteamérica y Sudamérica, pero se pudo establecer una mayor precisión sobre el momento en que emergió el istmo de Panamá a partir del cuerpo de evidencias que proviene del mar”. “A partir de datos geoquímicos que quedan en el fondo del mar, se pudo saber cuándo se separaron el océano Pacífico del océano Atlántico, que hasta ese entonces eran un solo mar”, agregó el también coautor del estudio e investigador del MLP y CONICET.

Soibelzon comentó que “también está la evidencia que brindan los microfósiles, porque cuando el mar era uno solo había una biota de microorganismos que tenían intercambio genético y tenían prácticamente una población estable; en cambio, cuando se separó el Pacífico del Caribe, esos microorganismos empezaron a evolucionar de manera divergente”.

El doctor Cione destacó que este estudio, que se acaba de publicar en Sciences Advances, permite derribar aquellas hipóstesis surgidas en los últimos años que indicaban que el surgimiento del istmo de Panamá se podría haber producido hace más de 6 millones de años.

“Esta investigación, gracias al avance de las técnicas de datación, permitió alcanzar una mayor precisión que la que teníamos hasta ahora para definir cuándo ocurrió este evento”, valoró Leopoldo Soibelzon.

El aporte de los investigadores argentinos en este trabajo consistió en el registro de los animales vertebrados terrestres. “Es un trabajo que viene haciendo la división paleontología de vertebrados del MLP desde hace ya 25 o 30 años, con investigadores como Eduardo Tonni y Alberto Luis Cione, y en esta publicación volcamos el conocimiento que hemos acumulado”, indicó Soibelzon.

No obstante, el investigador aclaró que el registro fósil de vertebrados no permitía alcanzar una gran precisión temporal de cuándo emergió el istmo de Panamá. “Podría haber ocurrido que hubieran llegado mamíferos tiempo antes de que tuviéramos registro, por ejemplo, pero el estudio geoquímico de los mares y la evolución divergente de los microinvertebrados a uno y otro lado del istmo permitieron dar una precisión mayor a la que se tenía hasta ahora”. Fuente: Agencia CTyS-UNLaM

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

viernes, 12 de agosto de 2016

Los tiburones caníbales del Carbonífero.



Los fósiles de un tiburón de agua dulce que vivió hace 300 millones de años revelan que en ocasiones se alimentaba de sus crías.

Los Orthacanthus eran caníbales. De hecho, cuando el hambre apretaba, estos tiburones, que habitaban las zonas fluviales y pantanosas próximas al océano que rodeaba el supercontinente Pangea, devoraban a las crías. La prueba se encuentra en los coprolitos de un ejemplar adulto. Aquellos excrementos fósiles, descubiertos en la cuenca carbonífera de Minto, en Canadá, contienen los dientes de otros más jóvenes. Las heces, que los expertos identifican con facilidad debido a la peculiar forma del recto de estos animales, están, por así decirlo, repletas de ellos.

En un estudio publicado en la revista Palaeontology, el ecólogo Aodhán Ó Gogáin, del Departamento de Geología del Trinity College de Dublín, que realizó el descubrimiento, señala que los Orthacanthus se alimentaban habitualmente de otros peces y anfibios. Según indica, es la primera vez que se encuentra en estos tiburones una prueba de este comportamiento, conocido como canibalismo filial.

El paleontólogo Howard Falcon-Lang, de la Universidad de Londres, coautor del ensayo, señala que aunque no es posible conocer las causas, se sabe que en el Carbonífero ciertas especies de peces marinos migraron hacia las zonas pantanosas costeras. Para Falcon-Lang, es posible que este animal eligiera un cauce que discurriera más hacia el interior precisamente para criar y proteger a sus crías y que se viera obligado a comérselas cuando desaparecieron otras fuentes de alimento. Fuente; muyinteresante.com

lunes, 8 de agosto de 2016

Mapusaurus un gran teropodo del cretácico.



Es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo carcarodontosáurido que vivieron a principios del período Cretácico, hace aproximadamente 95 millones de años, en el Cenomaniano, en lo que es hoy Sudamérica. Con un tamaño ligeramente menor que su cercano pariente Giganotosaurus y el Tyrannosaurus, el especímen más largo media alrededor de 12 metros de largo y pesó 3 toneladas. 

Mapusaurus fue excavado entre 1997 y 2001, por el Proyecto dinosaurio Argentino-Canadiense, De un afloramiento de la Formación Huincul. Grupo Río Limay en Cañadon El Gato. Fue descrito y nombrado por los paleontólogos Rodolfo Coria y Phil Currie en 2006. La obra de remoción de los sedimentos petrificados que cubrían los aproximadamente 300 huesos demandó cinco meses de trabajo. El lugar del hallazgo en el Cañadón del Gato se interpreta como un depósito de agua dulce, "acumulado por una corriente efímera o estacional en una región con clima árido o semiárido". 

El lecho es especialmente interesante a la luz de la significativa escasez de material fosilizado dentro de la Formación Huincul. El nombre Mapusaurus deriva del mapudungun mapu, que significa "de la tierra", y del griego sauros, o sea "lagarto". La especie hallada, Mapusaurus roseae, fue bautizada así por un donante anónimo que financió parcialmente las expediciones de recuperación de los fósiles. Menor en tamaño a su pariente cercano, Giganotosaurus, medía aproximadamente 12 metros de longitud y pesaba alrededor de 5 toneladas. 

Restos de Mapusaurus fueron exhumados entre 1997 y 2001 por la expedición argentino-canadiense Proyecto Dinosaurio, de una zona expuesta de la Formación de Huincul (grupo de Río Limay, del Cenomaniano), en la provincia argentina de Neuquén, en un lecho que contenía por lo menos siete individuos de varias etapas ontogenéticas. Los responsables de la extracción fueron el profesor paleontólogo argentino Rodolfo Coria y su colega canadiense Phil Currie, quienes lo bautizaron en honor a la etnia mapuche que habita la región e hicieron público el descubrimiento en 2006.
   

sábado, 6 de agosto de 2016

Estudian la aparición de los hipopótamos en Europa durante el Pleistoceno.




Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), El Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Human CENIEH y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social IPHES, han podido describir detalladamente como los cambios climáticos influyeron en la evolución de la megafauna entre el Pleistoceno Temprano y Medio (1,3-0,5 millones de años o Ma). Con los datos obtenidos en el yacimiento paleontológico de la Gran Dolina en Atapuerca, han mejorado el conocimiento de los cambios faunísticos en ese periodo. El estudio se publica en la revista Quaternary International.

El trabajo ha sido posible porque en este yacimiento de Atapuerca la transición entre el Pleistoceno Temprano y Medio, definido por un cambio en la polaridad magnética de la Tierra que hace 0,78 Ma, se sitúa entre dos niveles con abundantes fósiles. Se trata del límite entre las unidades de excavación TD7 y TD8. “Esperábamos que el cambio de polaridad coincidiera un cambio en la fauna pero hemos comprobado que, en Atapuerca, hubo cambios antes y después, pero no exactamente hace 0,78 Ma”, explica el investigador del MNCN, Jan van der Made. “Que las dos etapas geológicas estén tan bien representadas en este yacimiento nos ha permitido ajustar más detalladamente la datación de los cambios faunísticos”, continúa el investigador.

Un poco antes del fin del Pleistoceno Temprano se produjeron profundos cambios climáticos que condujeron a un cambio ambiental y de la fauna así como a la dispersión de humanos en Europa. Los momentos de aparición y extinción de 70 especies de grandes mamíferos se han relacionado con las variaciones climáticas de este periodo, obtenidas a partir de isótopos. Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales, España.

martes, 2 de agosto de 2016

Murusraptor barrosaensis, otro gran dinosaurio del Cretácico de Argentina.

El fósil encontrado en la Patagonia - una región rica en descubrimientos óseos del período Cretáceo- fue bautizado Murusraptor barrosaensis.

Una especie previamente desconocida de  dinosaurio carnívoro que data de hace 80 millones de años ha sido descubierto  en Argentina, aumentando así la familia de dinosaurios conocida como "Los  Gigantes Ladrones", dijeron el miércoles investigadores. 

El fósil encontrado en la Patagonia - una región en el sur argentino rica  en descubrimientos óseos del período Cretáceo- fue bautizado Murusraptor  barrosaensis y puede revelar más sobre los orígenes del grupo conocido como los  megaraptoridos, según el estudio publicado en la revista de acceso libre PLOS  ONE. 
 
Este esqueleto parcialmente fosilizado fue descubierto en Sierra Barrosa,  en el noroeste de la Patagonia. Los investigadores principales del hallazgo son Rodolfo Coria, del Consejo  Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, y Phillip  Currie, de la Universidad de Alberta, Canadá.  

"Un nuevo dinosaurio carnívoro, Murusraptor barrosaensis, fue descubierto a  partir de rocas de 80 millones de años extraídas de la Patagonia, Argentina",  dijo Coria. Estos dinosaurios caminaban sobre dos patas, tenían garras de gran tamaño  en forma de hoz en los dedos de extremidades inferiores y fueron rápidos,  ágiles e inteligentes, con un apetito voraz que les dio lugar al apodo de  "Gigante Ladrón." 

Otros megaraptoridos bien conocidos incluyen el Megaraptor, el Orkoraptor,  y el Aerosteon. Restos de algunos miembros de la familia fueron hallados en  Australia y Japón. Los investigadores dijeron que es "uno de los más completos que se  hallaron, con una carcasa del cerebro inusualmente intacta." 


El dinosaurio parece haber sido un ejemplar juvenil, pero puede haber  crecido "más grande y delgado que el Megaraptor y ser comparable en tamaño con  el Aerosteon y el Orkoraptor." 

El anuncio se da luego que el pasado 13 de julio fuera divulgado el  hallazgo en la provincia de Río Negro, en plena Patagonia, de "Gualicho", un  feroz carnívoro, implacable e intimidante, con seis metros de extensión de la  cola a la cabeza. Este ejemplar, un terópodo de manos con dos dedos, abre un  nuevo linaje en su especie.  Fuente; La tercera.