jueves, 9 de febrero de 2017

Investigadores de la UNED descubren la utilidad de la armadura ósea de los últimos dinosaurios gigantes.



La revista Scientific Reports, perteneciente al grupo Nature, publicó ayer un artículo firmado por el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, al que pertenece el profesor Francisco Ortega, en el que se afirma que los osteodermos eran empleados como fuente de minerales para la formación de la cáscara de los huevos por las hembras de los titanosaurios

Durante el Cretácico Superior, la actual serranía de Cuenca estaba habitada por dinosaurios saurópodos gigantes que pertenecían al grupo de los titanosaurios, algunos de los cuales presentaban una coraza compuesta por huesos incluidos en la piel llamados osteodermos. Hoy, más de 70 millones de años después y gracias a los fósiles hallados en el yacimiento de Lo Hueco, en la localidad conquense de Fuentes, los investigadores del Grupo de Biología de la UNED, encabezado por el profesor Francisco Ortega, han podido averiguar que, además de su posible función defensiva, esta armadura –poco frecuente en el registro fósil de estos animales- cumplía una misión distinta, ya que era empleada por las hembras como fuente de minerales para la formación de la cáscara de los huevos. Así lo han reflejado en el artículo que se publica hoy en Scientific Reports, la revista digital Open Acces del grupo Nature, y que firman junto a investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid en el marco de un proyecto de investigación del MINECO.

Los investigadores han podido llegar a la conclusión de que los osteodermos podrían ser una fuente natural de calcio para las hembras de titanosaurio gracias, por un lado, a la excepcional concentración de restos de titanosaurios de Lo Hueco (la muestra de osteodermos del yacimiento depositada en el Museo de Paleontología de Castilla La Mancha es, de hecho, una de las colecciones más representativas a nivel mundial) y, por otro lado, a las nuevas tecnologías,” que están permitiendo una novedosa aproximación a algunos de los enigmas que proponen los fósiles”, señala Daniel Vidal, el autor que ha liderado esta investigación.   

“En este caso”, continúa el investigador, “mediante tomografía axial computerizada (TAC), se ha podido analizar la estructura interna de los osteodermos sin necesidad de cortarlos o dañarlos. Este análisis ha permitido constatar la disposición de alguna de sus estructuras internas, como la presencia y recorrido de venas y nervios y la distribución y características del tejido óseo”. Fuente; portal.uned.es. Ilustración; José Antonio Peñas Artero